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DESTRUYENDO CONCEPCION
Blog

¿Suena Familiar?

lunes, 29 de septiembre de 2008



Esta imagen está tomada del sitio "Plataforma Arquitectura" en donde se hace referencia a una tesis que se llama “La Transformación del Centro de Santiago a partir de la vivienda en densidad”. Autores, Gilberto Lepori Botto, Marisol García González, Jocelyn Froimovich Hess, Javier Vergara Petrescu.
PUC 2006. Resulta que, claro, como el mercado finalmente regula la normativa de consdtrucción y otros que permiten la construcción de estos monstruos, la mayoría de las empresas optan por la construcción de edificios "tipo", que se modifican ligeramente para satisfacer lo que el inversionista busca, ganar dinero en el mínimo tiempo posible con el menor esfuerzo en el espacio que hay. En otras palabras, no piensa en un valor agregado en cuanto a diseño o a la "arquitectura de autor". Como resultado, tenemos el edificio enchapado en ladrillo que todos conocemos, feo, común, repetido hasta el cansancio, y la verdad, no debe ser muy agrdable vivir en ellos. Si alguno a entrado a alguno sabrá que desde cualquier pasillo, por ejemplo, esperando el ascensor, se pueden oir las conversaciones de al menos tres departamentos. Y se
oye TODO. Cero privacidad. En fin.

Acá pueden ver una entrevista a Luis Izquierdo sobre este tema, tomado desde el blog Matices. Un extracto:

Visto en términos amplios, existe dos tipos de demandas por parte de nuestros mandantes, en el mercado. Uno corresponde a quienes quieren construir,
pero no quieren tener un verdadero arquitecto. Porque quisieran poder hacer un edificio saltándose al arquitecto, –el arquitecto entendido como el autor responsable de la totalidad de la obra–. No quieren tener un arquitecto autor. ¿ Y por qué no quieren?. Porque el agente inmobiliario quiere tener un proyectista supeditado o anexo a un equipo, porque no quiere innovar, porque ya sabe de antemano lo que quiere hacer, y como sabe, no necesita preguntárselo a un arquitecto. Quiere hacer un edificio igual al que ha hecho durante los últimos 20 años, de 4 departamentos por piso, que tienen 70m2, etc. Y sabe cómo hacerlo, más o menos, y sabe que se vende el enchape de ladrillo. Y listo.


EC

...a cobrar.

LI

Claro. Esos señores no quieren, un arquitecto que le venga a alterar una idea con la que ya han operado satisfactoriamente y, sobre todo, temen que les introduzca un factor de incertidumbre en una cuestión que es un negocio. Y como todos los negocios se juegan en la ecuación riesgo/utilidad, normalmente un arquitecto innovativo es un riesgo innecesario. En el fondo, contratan el mínimo de arquitectura posible porque sólo necesita unos planos con los que puedan construir y que sirvan para que el proyectista estructural haga sus cálculos. Ese arquitecto presta un servicio anexo para ejecutar la obra, y el mandante no espera que sea verdaderamente un autor. Porque en el fondo, el autor hace una operación creativa cuando se plantea el asunto desde
una totalidad. Y desde ahí da una respuesta que puede ser mejor o peor, según el caso. Este seudo-arquitecto no se hacer cargo de la totalidad y toma un rol secundario. De ello resulta la gran masa de lo que se construye.


EC

( Claro, la gran masa de escombros y mugre de la superficie construida )


LI

Pero también existe el otro extremo, donde el cliente sí quiere tener un arquitecto autor. Aunque en ese caso normalmente lo que quiere es comprar es un cierto prestigio. Un status, una firma, lo que los economistas llaman; "un valor de marca". Ya ha sido bastante comentado esta proliferación de arquitectos estrella, el star system, que está ligado a este fenómeno.
Hubo un momento crucial en la historia reciente de la arquitectura, cuando las tapas de las revistas cambiaron las fotos de las obras por los retratos de los arquitectos. Y es esa instancia, -el mismo momento cuando en los frascos de perfume aparece la firma de un actor de cine-, es cuando se vende la marca del arquitecto como algo adicional al pago de honorarios por un servicio profesional. Finalmente, puesto en esta polaridad, lo que se demanda como arquitecto es: o que prestes un servicio desligado de su responsabilidad como autor de la obra, o bien se le demande tal autoría por la marca que representas, por el prestigio asociado como valor agregado.
Pero nosotros no hemos querido calzar con ninguna de las dos alternativas. Creemos que el arquitecto tiene una responsabilidad que, en términos éticos, es irrenunciable. Incluso jurídicamente es así, uno es el responsable de la obra. No podemos aceptar encargos en lo que en el fondo, lo que se me esté pidiendo es que renuncie a la responsabilidad de la autoría. Es algo que no estoy dispuesto a hacer.

 
   





2006 Destruyendo Concepción. Destrucción del patrimonio arquitectónico de Concepción Chile. | El contendio de este blog puede ser reproducido,
referenciado de cualquier manera en cualquier lugar y por quien sea.